Muchas veces observamos cómo la vida se guía por números, por recogidas de datos cuya finalidad es intentar fardar de ir en cabeza en algún ranking o muy por el contrario hacerte ver que las cosas no van como uno desea.
Cada vez el consumo de actividades como el cine, teatro, ballet, ópera, museos o actividades audiovisuales es menor, así del año 2012 al 2013 el gasto en libros y publicaciones periódicas descendió de 47´7 a 42´1; los servicios culturales de 90´3 a 89´2; los servicios audiovisuales de 128´9 a 116´6 y no solo por ser jóvenes, ya que en todos los grupos de edad podemos ver un claro descenso. Son datos especialmente negativos y en mi opinión sólo comparables en la historia reciente de nuestro país a los del bienio de 1992-1993, periodo de la anterior crisis económica padecida en España.
Ante esta situación cabe preguntarse por qué, cuál es la causa que origina que haya un descenso en bienes tan necesarios como la cultura, y es que podría decirse que uno de los motivos son los estragos que ha causado la crisis en muchas familias que han visto mermada su capacidad adquisitiva como consecuencia de la pérdida del puesto de trabajo, pero sobretodo y a pesar de lo económico, lo más necesario es tener a alguien gobernando capaz de fomentar el consumo en un bien como es la cultura.
Aunque esto se ha visto reflejado en un descenso del volumen total del gasto desde que comenzó la crisis española, poco a poco parece que la situación mejora o simplemente que cada día aparecen alternativas para evitar que este bien tan necesario nunca llegue a desaparecer.



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