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lunes, 14 de diciembre de 2015

El Cultural

Con esto de las nuevas tecnologías y de tener Internet al alcance del bolsillo del pantalón se están dejando atrás prácticas como el levantarse cada día a por la prensa al kiosko o esperar al fin de semana a que lleguen los suplementos con el periódico. Los ciudadanos cada vez se acercan menos a las revistas, por lo menos en el último año el 31.9% de los ciudadanos parece que han tenido por lo menos una revista cultural entre sus manos, y en este sentido es francamente preocupante el poco interés que despiertan las revistas culturales entre los ciudadanos. Podría señalar también que la franja de edad más lectora de este tipo de revistas se sitúa entre los 25 y los 55 años y va unido con claridad a niveles de estudios superiores y más específicamente a los universitarios. 


Hoy, nos centraremos en una de las revistas culturales que todo el mundo conoce: El Cultural. Es una revista de cultura independiente y plural, que se distribuye todos los viernes con el periódico El Mundo. La revista publica información y opinión rigurosa y libre sobre literatura, arte, teatro, cine, música y ciencia, redactada por críticos y especialistas de reconocido prestigio internacional. Además, todas las semanas incluye reportajes y entrevistas con los intelectuales y creadores más importantes del momento. El Cultural fue fundada en 1998 por Luis María Anson, siendo éste presidente del periódico La Razón. Las empresas editoras de la publicación impresa han sido: primero Audiovisual Española, S.A.; posteriormente Prensa Europea del Siglo XXI, S.A.; y más recientemente Prensa Europea del Siglo XXI, S.L. La dirección de El Cultural, desde su fundación, la ha realizado la periodista Blanca Berasátegui.


 Desde sus inicios incorporó una sección de ciencia en sus páginas, manteniendo un concepto innovador en el panorama cultural español. Además de la revista impresa, también se puede acceder por web donde los seguidores más afines de temas culturales podrán enterarse día a día de toda la actualidad cultural del mundo. La revista sirve también como encuentro cultural para conocer los centros culturales, las salas de subastas, las becas, premios y concursos. ElCultural.es es su versión electrónica se actualiza diariamente y dispone de un Archivo Histórico con 40.000 referencias. En ella podemos encontrarnos con diferentes secciones según el gusto y el interés de cada persona: libros con las mejores recomendaciones, arte con las distintas exposiciones, premios y la agenda de actos, cine, ciencia, opinión donde la propia directora tiene un espacio que firma con su seudónimo, blogs de los diferentes redactores, la sección de entrevistas, galería de imágenes, vídeos e incluso un apartado de Máster donde los jóvenes pueden encontrar toda la información necesaria para cursarlo. 

La directora es Blanca Berasátegui. Los jefes de redacción: Nuria Azancot, Javier López Rejas. Jefes de sección: Paula Achiaga y Bea Espejo. Entre los redactores están: Daniel Arjona, Fernando Díaz de Quijano, Alberto Ojeda y Rubén Vique. Y entre la cantidad de críticos partícipes podemos encontrarnos con:Juan Avilés, Rafael Banús, David Barro, Ángel Basanta, o J.M. Benítez Ariza entre una infinidad más. 

lunes, 9 de noviembre de 2015

Fuga de cerebros

En el 2008 comenzó una grave crisis económica, en el 2009 comenzó a notarse en nuestro país y fue dos años después cuando las políticas del Partido Popular se dejaron ver, unas políticas cuyo fin último era acabar con el paro sobre todo el juvenil y que el término tan conocido como "generación perdida" acabara desechándose.  Cada vez más los organismos internacionales exigían un cambio en los modelos productivos (pasar del ladrillo a la sociedad del conocimiento), y cada vez más España reducía la inversión en investigación científica.


La ciencia española se hunde poco a poco, aparece un panorama apocalíptico de daños irreparables que traerá consigo graves consecuencias, y es que los gastos internos en investigación y desarrollo han descendido bruscamente quedándose en el 2013 en 1.24 %  respecto al gasto del PIB. La inversión española en innovación supone el 1,33% del PIB y se aleja cada año más del 2% que destina de media la Unión Europea. ¿Cuáles son las consecuencias directas?

Menos becas para investigadores y falta de liquidez para proyectos científicos y tecnológicos. Pero no sólo estamos hablando de becas, sino que hablamos de dinero que puede salvar vidas, dinero que se destinaría para la investigación en curas de enfermedades, dinero que se destinaría para que millones de jóvenes con grandes ideas y mentes pudieran invertir en distintas investigaciones y así no tener que marcharse a probar suerte fuera de su casa. Mientras otros países como Francia o Alemania tienen una consolidada comunidad de científicos profesionales, en España se produce un descenso dramático de la capacidad operativa de los centros de investigación y  hacen peligrar muchos proyectos, pero lo más grave de todo es que está en juego el primer relevo generacional en la ciencia española, donde todos aquellos becarios precarios o todos aquellos afortunados con amplios conocimientos continúan en busca de su suerte fuera de sus casas, continúa la fuga de cerebros.



Hay que contemplar  las actividades de I+D+i desde una perspectiva general, consciente de que los resultados no responden a una lógica lineal sino que son fruto de múltiples formas de interacción entre todos los agentes del Sistema. Hay que defender todo esto puesto que el progreso científico y tecnológico será una parte indiscutible para el progreso social. Y es por todo ello por lo que hace falta una búsqueda de soluciones orientadas a resolver los principales retos de la sociedad española, que coinciden, en buena medida, con los grandes retos mundiales.

Una mayor ayuda en estos sectores, un mayor gasto en I+D+i, un mayor número de personal contratado y una mayor oferta de becas y ayudas para todas aquellas personas que se ven obligadas a marchar para poder demostrar sus dotes y poder ayudar. Es necesario un reparto distinto para poder acabar con esa generación perdida y esa fuga de cerebros porque recortando en ciencia y reduciendo el número de investigadores en nuestro país lo único que logramos es hipotecar un poco más nuestro ya complicado futuro.



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Con esto de las nuevas tecnologías y de tener Internet al alcance del bolsillo del pantalón se están dejando atrás prácticas como el levantarse cada día a por la prensa al kiosko o esperar al fin de semana a que lleguen los suplementos con el periódico. Los ciudadanos cada vez se acercan menos a las revistas, por lo menos en el último año el 31.9% de los ciudadanos parece que han tenido por lo menos una revista cultural entre sus manos, y en este sentido es francamente preocupante el poco interés que despiertan las revistas culturales entre los ciudadanos. Podría señalar también que la franja de edad más lectora de este tipo de revistas se sitúa entre los 25 y los 55 años y va unido con claridad a niveles de estudios superiores y más específicamente a los universitarios. 


Hoy, nos centraremos en una de las revistas culturales que todo el mundo conoce: El Cultural. Es una revista de cultura independiente y plural, que se distribuye todos los viernes con el periódico El Mundo. La revista publica información y opinión rigurosa y libre sobre literatura, arte, teatro, cine, música y ciencia, redactada por críticos y especialistas de reconocido prestigio internacional. Además, todas las semanas incluye reportajes y entrevistas con los intelectuales y creadores más importantes del momento. El Cultural fue fundada en 1998 por Luis María Anson, siendo éste presidente del periódico La Razón. Las empresas editoras de la publicación impresa han sido: primero Audiovisual Española, S.A.; posteriormente Prensa Europea del Siglo XXI, S.A.; y más recientemente Prensa Europea del Siglo XXI, S.L. La dirección de El Cultural, desde su fundación, la ha realizado la periodista Blanca Berasátegui.


 Desde sus inicios incorporó una sección de ciencia en sus páginas, manteniendo un concepto innovador en el panorama cultural español. Además de la revista impresa, también se puede acceder por web donde los seguidores más afines de temas culturales podrán enterarse día a día de toda la actualidad cultural del mundo. La revista sirve también como encuentro cultural para conocer los centros culturales, las salas de subastas, las becas, premios y concursos. ElCultural.es es su versión electrónica se actualiza diariamente y dispone de un Archivo Histórico con 40.000 referencias. En ella podemos encontrarnos con diferentes secciones según el gusto y el interés de cada persona: libros con las mejores recomendaciones, arte con las distintas exposiciones, premios y la agenda de actos, cine, ciencia, opinión donde la propia directora tiene un espacio que firma con su seudónimo, blogs de los diferentes redactores, la sección de entrevistas, galería de imágenes, vídeos e incluso un apartado de Máster donde los jóvenes pueden encontrar toda la información necesaria para cursarlo. 

La directora es Blanca Berasátegui. Los jefes de redacción: Nuria Azancot, Javier López Rejas. Jefes de sección: Paula Achiaga y Bea Espejo. Entre los redactores están: Daniel Arjona, Fernando Díaz de Quijano, Alberto Ojeda y Rubén Vique. Y entre la cantidad de críticos partícipes podemos encontrarnos con:Juan Avilés, Rafael Banús, David Barro, Ángel Basanta, o J.M. Benítez Ariza entre una infinidad más. 

Fuga de cerebros

En el 2008 comenzó una grave crisis económica, en el 2009 comenzó a notarse en nuestro país y fue dos años después cuando las políticas del Partido Popular se dejaron ver, unas políticas cuyo fin último era acabar con el paro sobre todo el juvenil y que el término tan conocido como "generación perdida" acabara desechándose.  Cada vez más los organismos internacionales exigían un cambio en los modelos productivos (pasar del ladrillo a la sociedad del conocimiento), y cada vez más España reducía la inversión en investigación científica.


La ciencia española se hunde poco a poco, aparece un panorama apocalíptico de daños irreparables que traerá consigo graves consecuencias, y es que los gastos internos en investigación y desarrollo han descendido bruscamente quedándose en el 2013 en 1.24 %  respecto al gasto del PIB. La inversión española en innovación supone el 1,33% del PIB y se aleja cada año más del 2% que destina de media la Unión Europea. ¿Cuáles son las consecuencias directas?

Menos becas para investigadores y falta de liquidez para proyectos científicos y tecnológicos. Pero no sólo estamos hablando de becas, sino que hablamos de dinero que puede salvar vidas, dinero que se destinaría para la investigación en curas de enfermedades, dinero que se destinaría para que millones de jóvenes con grandes ideas y mentes pudieran invertir en distintas investigaciones y así no tener que marcharse a probar suerte fuera de su casa. Mientras otros países como Francia o Alemania tienen una consolidada comunidad de científicos profesionales, en España se produce un descenso dramático de la capacidad operativa de los centros de investigación y  hacen peligrar muchos proyectos, pero lo más grave de todo es que está en juego el primer relevo generacional en la ciencia española, donde todos aquellos becarios precarios o todos aquellos afortunados con amplios conocimientos continúan en busca de su suerte fuera de sus casas, continúa la fuga de cerebros.



Hay que contemplar  las actividades de I+D+i desde una perspectiva general, consciente de que los resultados no responden a una lógica lineal sino que son fruto de múltiples formas de interacción entre todos los agentes del Sistema. Hay que defender todo esto puesto que el progreso científico y tecnológico será una parte indiscutible para el progreso social. Y es por todo ello por lo que hace falta una búsqueda de soluciones orientadas a resolver los principales retos de la sociedad española, que coinciden, en buena medida, con los grandes retos mundiales.

Una mayor ayuda en estos sectores, un mayor gasto en I+D+i, un mayor número de personal contratado y una mayor oferta de becas y ayudas para todas aquellas personas que se ven obligadas a marchar para poder demostrar sus dotes y poder ayudar. Es necesario un reparto distinto para poder acabar con esa generación perdida y esa fuga de cerebros porque recortando en ciencia y reduciendo el número de investigadores en nuestro país lo único que logramos es hipotecar un poco más nuestro ya complicado futuro.



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